Desconectada del móvil no queda más remedio que escribir.
Justo aquí donde mi veinteañera solía gritar en silencio suplicas para que la quisieran.
Silencio en la ropa, en el pelo. Silencio en el sexo.
Gritos de atención en el silencio.
Gritos de atención en el silencio.
Aquí donde nos han vallado los arcos revolucionarios de la independencia. Donde nos prohibieron vaciarnos el alma en las botellas, vaciar las botellas en las canciones llenas de recuerdos.
Este rincón circular de Madriz que nos fumábamos liados para acabar perdiendo los papeles.
De Madriz a la Vía Láctea, porque Madriz me mata.
¡Ay Manuela! Tanto te hemos abrazado que el calendario se ha quedado parado en un Dos de Mayo sin año.
Siempre presente Manuela, incluso en las noches que celebrábamos que no había nada que celebrar. ¡Feliz no cumpleaños, Dosdemayo!
Ni soy la misma ni es la misma plaza, aunque el corazón de lata lata al ritmo de estas coordenadas.
[Inserte aquí las coordenadas cuando se conecte al móvil de nuevo]
Qué bonito se ve el mundo sin que sea a través de una pantalla. Tan bonito como cuando plantábamos nuestras horas en el cemento lleno de cristales y plásticos, esperando cosechar las estrellas de una noche eterna.
¿Alguna vez fue tan de día como hoy?
¿Alguna vez tuve 20 años menos?
Y es que me pesa que pase el tiempo, como pesan estas piedras en las que me siento.
Me pesa la libertad que nunca supe que tuve.
27 de Julio de 2023
Ester Sinatxe
